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viernes, 17 de mayo de 2013

Fruta Prohibida: Capítulo 4



Julieta





Martes

Desperté por completo a eso de las cinco de mañana con una extraña sensación en el pecho.  Ese algo me presionaba, me cortaba la respiración, obstaculizaba mis suspiros y los ahogaba con un quejido que provenía de lo más profundo de mí ser. ¿De mi alma quizás? No lo sé, a veces pienso que mi alma salió de mi cuerpo, me abandono y me dejo a la deriva, porque sabia que no estaba ese órgano que lo acompañaba a todos lados, mi corazón había dejado de palpitar hace mucho, y estaba agonizante lleno de cicatrices profundas sin dar un bombeo que de señales de vida. Echada en una cama que no era mía, acogida por lastima quizás, por compañía o por sexo. No podía estar un minuto mas ahí, las paredes blancas de la habitación me parecían cada vez más pequeñas, iba a tener un ataque de pánico y no quería eso, tenia que salir de ahí, escaparme, huir y llevar conmigo todo lo posible. Dinero. No tenía como regresar a mi casa, no sabia donde quedaba exactamente este lugar. Salí de la cama con prisa y abrí todos los cajones de la cómoda, no me importo tirar la ropa, ni que se rompan algunos recuerdos de ella. En el closet saque su ropa, era negra y me daba miedo, me deprimía, el negro no me gusta es un color de muerte y yo quiero morir pero vestida de rosa. No quiero ver a nadie en mi velorio de negro, quiero que todos se vistan de colores, que festejen mi muerte, que no finjan que la lamenten.
Escucha unas risitas de una habitación cerca, habla muy bajito, casi en susurros, el es hermano de Lara que debe estar hablando por teléfono. Me apresuro, tengo que salir de aquí y aun no encuentro ni un puto dólar. Abro sus cofres, hay joyas, joyas viejas, joyas negras, piedras raras. Si no la conociera, pensaría que ella jamás en su vida usaría esto. Las agarro todas, y las guardo en mi maleta. Veo un cofre negro que me coquetea a lo lejos, tiene un candado, un puto candado. Maldición no veo las estupidas llaves por ningún lado, rebusco en los cajones que ya no tienen ropa, en los bolsillos de los pantalones tirados en el piso, en sus abrigos, hasta que veo el bolso que usa para la universidad, lo abro y al fin encuentro las malditas llaves. El cofre esta repleto de todas las drogas que puedas imaginarte juntas, me atraparon y mataron, estoy muerta, llegue al cielo, sabia que iría al cielo, porque el infierno lo estoy viviendo en esta vida de mierda. Me llevo todo, sonrío, tengo drogas para empalagarme por más de 1 mes. Pero aun necesito dinero, y no lo encuentro. Volteo al bolso de ella y encuentro su billetera, llena de tarjetas de crédito y dólares. Recojo un par de perfumes en su tocador y me los llevo también. En el closet veo una caja que esta por caerse, me acerco para detenerla, no pueden descubrirme con la bulla que haría, la tomo de las manos y la dejo en el suelo, esta llena de zapatos de tacón de Manolo Blanc, estoy en el cielo sin duda. Meto todos los que caben en mi bolso y salgo de la casa.
Soy una ladrona, lo sé, solo sirvo para eso y para intentar morir y no hacerlo en el intento. Salgo de la casa en silencio, y lanzo las llaves de Lara por encima de la casa. No debí hacerlo, seguro ha despertado a alguien. Corro como una loca, aun no amanece del todo, las calles están desiertas y yo me acabo de dar cuenta que sigo con el pijama que me presto en la noche. Espero el bus, cualquier bus, alguno que al menos me acerque a mi casa. Pasan los minutos, pasa una hora y aparece uno celeste con blanco, no me lleva a casa pero igual subo, no me importa. Media hora de viaje y sigo feliz, quizás porque aspire polvo de hadas, no lo sé.
 
¾    ¿Julieta?

Levanté el rostro y la ví, tengo una suerte de puta madre, encontrarme a Ale en este preciso momento.

¾     ¡Ale! - la abrazo entusiasta
¾    ¡Juli! ¿De dónde vienes que estas llena de cosas?
¾    Verás solo eh tenido suerte
¾     Yo no mucha, el tipo con el que pase la noche me descubrió robándole la billetera y me a golpeado - me muestra un moretón en el brazo - salí huyendo como pude y aquí estoy.
¾    Maldito, debería agradecer que se la chupaste
¾     Eso mismo digo, pero ni modo... - Ale quedo viéndome la nariz - eh me invitas un poco
¾    Por supuesto - abrí mi bolso y le mostré la cantidad de drogas recreativas que tenia
¾    Oh por DIOS! si las vendes tendrás mucho dinero - Saque el dinero de Lara y se lo mostré
¾    No necesito dinero, ya tengo - ella sonrío - lo que quiero es pasarla bien - ella saco un paquetito de coca y lo aspiro
¾    Vamos a pasarla bien, créeme - aspiro un poco más - ¡Esta buenísima!¿De la casa de quien la sacaste
¾     Es una larga historia, bueno ni tan larga... ¿te acuerdas de la tipa esa de literatura?  ¿la gótica lesbiana?
¾     ¡Pero Julieta, cómo pudiste! O sea,  ¿tan desesperada estabas?
¾    No paso nada - me reí - solo le coquetee un poco, me hospedo su jatazo y le robe todo lo que pude - le enseñe los zapatos
¾    Eres terrible - me dijo riéndose - oye me muero de hambre
¾    Si yo también, bajamos aquí

Bajamos en el jockey plaza y quisimos entrar a uno de esos restaurantes lujositos que hay, pero no nos dejaron entrar. Primero porque yo estaba con pijama, Ale apenas parecía tener ropa y eran las 7 de la mañana.

¾    Creo que mejor vamos a uno de esos fast foods
¾    ¿Qué te parece si mejor vamos por ropa? Estas con pijama y yo…
¾    Dale, vamos, me muero por comprarme algo lindo

Así que salimos de ahí en busca de una tienda abierta, pero no había nada a esa hora. Decidimos ir a casa de Ale, fuimos en taxi y paramos en una gasolinera para comprar algo de comida y cerveza.

¾    No hay nadie en tu casa hoy
¾    Nunca hay… es genial ¿no te parece?
¾    Si, en cambio la mía siempre esta con el parasito de mi viejo dentro con alguna puta
¾    No te deprimas, vamos a probarnos la ropa que te robaste
¾    No digas robaste, fue un acto de caridad esa jamás la usa
¾    Tienes razón – dijo riendo

Sacamos la ropa y los zapatos y nos la probamos, tomamos cerveza, fumamos y cuando no sentimos en onda, fuimos en busca de fiesta.
Fuimos a “Da Cure” estaba abierto todo el día y era lo genial. Cuando me dio hambre habían pasado tantas horas que la calle ya estaba a oscuras, compre unos helados y regrese al antro.

¾    Solo encontré helados – le di el suyo a Ale
¾    Todo bien, moría de hambre… ¿pasa algo Juli?
¾    No sé… me siento muy triste
¾    Debe ser porque no probaste nada de coca después de lo de la mañana y no eh querido meterme mas por ti
¾    Me quiero morir Ale, no quiero seguir viva
¾    No digas pavadas, estas con la ropa mas linda del mundo, con dinero en el bolsillo y drogas a la mano, ¡yo estaría feliz!

Miércoles

Pero yo no estaba feliz, me sentía mierda y no entendía porque. No siempre necesitaba una razón coherente para querer irme al carajo de una puta vez, y esta era una de las tantas. Termine mi helado de vainilla que apestaba a marihuana y fue ahí donde comencé a llorar. Ale me miro de lejos y no me dijo nada, seguía coqueteándole a un tipo con el que había bailado desde hace horas. Ale era así, buena para muchas cosas, como para ayudarte a usar drogas y gastar dinero, pero cuando te sientes mal, cuando caes en un hoyo profundo negro y pestilente, ella no es capaz de tomar tus manos y sacarte de ahí. Al contrario, es cómo si disfrutara de verte en la miseria, así aprovecha de lo que tu no usas en ese momento. Poco a poco y como siempre empezaron a salir todos mis fantasmas del pasado, entre a uno de los cuartitos secretos del “Da Cure” me senté donde pude, mi cuerpo estaba desmoronándose, pronto iban a estar todos alrededor mío, me veían y sonreían, se burlaban de mi, quería que se larguen, pero sabia que eso no iba a ser posible. Mi mente es muy poderosa, tengo la capacidad de regresar a seres malévolos de mi pasado e incluirlos con algunos inventados, hacer que ellos se hagan amigos y me hagan daño. Esos seres que sólo habitan en mi mente, elaboran cosas en mi contra,  para maltratar mi ego, me incentiven a cortarme un poco mas de lo permitido, a vomitar tanto hasta que sangre, a llorar hasta que me arda la garganta. Mi cuerpo, mi alma, mi corazón les pertenece aquellos fantasmas que no tienen rostro siempre, que han venido hoy porque saben que no hice algo bueno y buscan revancha, están dispuestos a aprovecharse de mi debilidad, de mi infelicidad, de las malditas ganas de lanzarme por una ventana o debajo de un coche.

¾    ¡Lárguense yo solo quiero un poco de paz! – grité cómo si ellos pudieran escucharme

Pero no se van, siguen ahí y me recuerdan la navaja que tengo en la cartera, la mirada de Lara y su bandeja con la cena la noche pasada, cuando me ofreció su cama y un pijama.

¾    No eres mas que una puta, una pobre diabla, una ladrona, una tipa sin escrúpulos

No, yo no quiero ser una puta, no quiero ser mas esto, no entiendo porque lo hago, yo solo quiero estar tranquila, quiero que se larguen todos, que me dejen respirar en paz, ya no puedo hacerlo, inhalo y exhalo con dificultad, mi pecho se esta cerrando, no puedo mas. Aire necesito respirar, no quiero morir ahogada.
Abrí mi cartera, vi la navaja e intente ignorarla, me funciono, saque una bolsa de coca  y aspire todo lo que pude. Estaba temblando, un poco de coca se cayó al piso y yo me arroje junto a ella, las aspire, la junte con la tarjeta de Lara y metí toda por mi nariz que ya comenzaba a picarme. Mi rostro empezó a endurecerse rápidamente, la presión de mi cuerpo aumento y empecé a sentirme poderosa nuevamente, vi a todos esos cuerpos a mí alrededor y apunte con mis dedos, pum pam, cada uno iba desapareciendo. Yo era mejor que ellos, la coca me había convertido en una reina, una reina de la mierda, pero al fin y al cabo una reina y como tal tenia poder y mucho más coca para seguir en ese estado.
Salí de ese cuartito mal oliente y volví a la pista de baile, Ale estaba bailando con el sujeto en el centro, había otro que los miraba muy cerca y se unió despacio a ellos, la tocaban, la besaban, le quitaban mis drogas. Maldita sea.

¾    Eso es mío, dámelo – le exigí al sujeto
¾    Vete a la mierda – me respondió
¾    Juli no seas tacaña – me dijo Ale
¾    Es mi coca puta madre, ¿escuchaste? ¡Es mía!  ¡Si quieren la suya pues la consiguen en otro lado!

Les arrebate la bolsita de coca junto a unas pastillas que tenía el otro sujeto y me aleje de ellos, Ale me gritaba a lo lejos, pero me importo un carajo, no pensaba compartir mas con esa puta, yo era una reina y merecía algo mejor que seguir a lado de esa estupida aprovechadora.

Unas horas después, luego de aspirar mucho mas, bailar y encontrarme nuevamente en uno de esos cuartitos con un sujeto que ignoraba su nombre, el efecto de la coca había desaparecido y mi corazón no tenia intenciones de resistir otra dosis, yo volví a caer en ese hoyo mugroso y la idea me estaba desesperando, al punto de cuestionarme ¿que es lo que soy? Tenia mis teorías, pero siempre optaba por la mas escuchada, yo era una muchachita aprovechadora que le gusta drogarse y disfruta hacerse daño. Una muñeca de porcelana pulida con una lija que raspa mucho y me deja muchas cicatrices en el proceso. Una ex niña buena, llena de sueños que cumplir, que tenia una Barbie con tutú rosa y un juego de té por si tenía invitados. Tengo a mi madre perfecta que me cosía un vestido blanco para mí primera comunión, mientras esperábamos ansiosas a papá llegar del trabajo que siempre nos traía dulces en las manos, besaba a mi madre con amor y acariciaba mi cabello, mi mejilla y me preguntaba ¿Cómo esta mi princesa hoy?
Los fantasmas volvían a aparecer, pero esta vez mi cuerpo hablo y me negó que haga ingresar mas polvo para hadas usado solo por reinas de belleza con tutú rosa.
Borderline, eso me diagnostico la psicóloga, lo Google, porque así soy, me encanta buscar sobre las cosas que dicen que tengo y el Internet hace maravillas. Eso soy, tengo una personalidad limítrofe, impulsiva, auto destructiva, hoy no iba a ser la excepción.
Saque una jeringa con morfina y la presione en mis dos brazos, luego tome la navaja, y un sentimiento de paz ingreso a mí, al fin la tenía en mis manos, iba a acabar con todo esto de una vez por todas. Toque mi brazo, vi las cicatrices ya cerradas en el, busque un lugar donde había piel virgen, presione fuerte la navaja y me di el primer corte, la sangre comenzó a salir por borbotones y yo había olvidado el dolor y tan solo lo disfrutaba, presione nuevamente esta vez fue un tajo mas largo, mis lagrimas caían y se mezclaban con la sangre, presione una vez mas esta vez muy cerca de mi muñeca, corte algo que quizás era la vena, no se, pero sangro mucho mas, me desespere por la cantidad de sangre, abrí el grifo y deje caer agua en mi brazo, vi como la sangre desaparecía y me comencé a desesperar, me corte una y otra vez mas, no me dolía nada, pero estaba gritando. Una pareja de amantes entro al baño y se quedo mirándome horrorizada, salieron con los ojos como plato, no me intereso, hoy iba a acabar con esto de una puta vez. Mire mi otro brazo y comencé a cortarlo,  escuche risas cerca, un grupo de chicas reían felices, me vieron y salieron huyendo espantadas, me reí por su reacción. Yo lo estaba disfrutando.  Vi la jeringa con un poco de morfina a lado mío, abrí mi cartera y saque un pomito con heroína, me convertiría en una heroína, que cosas digo, una “ANTIHEROÍNA”, presione la aguja y extraje todo el contenido, lo puse sobre mi piel y el infierno abrió sus puertas. ¡Denme de la bienvenida, la hija prodiga esta de regreso!

¾    Julieta ¡que mierda hiciste, chicos ayúdenme por favor!

Jueves

Había bulla a mí alrededor, personas gritando, música en alto volumen, un sujeto a mi costado babeaba en mi hombro. Intente moverme pero no pude, alguien me inyecto algo y cerré los ojos otra vez. Esta vez no podía moverme, pero seguía consciente, podía escuchar todo a mi alrededor. Lo peor de este día es que por mas que intente no pude dormir, mis ojos estaban cerrados, mi cuerpo inmóvil, pero mi mente funcionaba a la perfección y solo quería huir del ruido, de lo que pasaba en esos momentos, los gritos de unas chicas, el sonido de balas, no sabia donde estaba, pero no era el mejor lugar. Estaba en alguna parte muy oscura del infierno, donde hacia calor, ruido y la gente lloraba.

Viernes

Abrí los ojos un par de veces en el día, pero los cerré de inmediato, lo que veía era muy grafico para ser cierto, lo peor es que parecía que Ale no le importaba o quizás no se enteraba de lo que le hacían. El olor no me dejaba respirar, creo que la segunda vez que abrí los ojos me desmayé, no recuerdo nada más.

Sábado

Siempre pensé que el infierno era caliente, pero nunca supe cuanto lo era, estaba en movimiento, sospeche que era sobre un auto. La voz de Ale se escuchaba cercana, discutía con un sujeto, gritaba como loca por ayuda, yo no podía ayudarla, alguien estaba a mi costado sobándose en mi espalda desnuda. Desperté cuando el sol desapareció, camine por la habitación, me di cuenta del balcón que me pedía a gritos que lo trepe y eso hice. Abrí los brazos, quería volar, no sólo las heroínas vuelan, yo quería probar que también lo hacemos las ANTIHEROÍNAS. El aire se filtraba en los poros de mi piel, erizándolo cada centímetro y me daba bienestar.

¾    Vamos salta de una puta vez

Alguien dijo eso, sabia que ese alguien solo estaba en mi cabeza, insistió en que lo haga, pero me contuve, me quería morir, pero no porque el me lo pedía, lo haría cuando el este en silencio, cuando sepa que la gloria es mía, que lo hice yo porque quise. Me quede de pie en el balcón casi una hora, un sujeto me bajo de ahí y me llevo a la habitación, me hecho en la cama y me ofreció un porro. Me relaje tanto que tuve sexo con el, hasta que me desmaye nuevamente.

Domingo

Me arde la piel, alguien esta encima de mí y la roza furiosamente, abro un poco los ojos y un sujeto desnudo que suda demasiado esta penetrándome, quiero apartarlo pero no puedo, cierro los ojos y no veo mas. Escucho a lo lejos la risa escandalosa de Ale, esta cerca y no hace nada por quitar al sujeto, no puedo protestar, pero eso ya no importa, ya no siento ni escucho nada, a excepción de un pitillo agudo que me destroza los tímpanos.

Lunes

El sol cayó en mi rostro, mis labios estaban resecos, mis ojos me ardían, no quería abrirlos, pero era inevitable, no tenia idea de donde estaba. Me ardía la piel y los violentos rayos de sol no me estaban ayudando. Intente moverme pero no pude, estaba inmóvil, adormecida y con las llagas abiertas. La cabeza me daba vueltas, quería gritar, pero la voz no me salía, tenia la garganta seca, rasposa, sentía sangre al pasar la saliva. No había nadie alrededor, era de esperármelo, estaba sola, tirada en medio de tierra seca con mala yerba, y no tenia idea a donde pertenecía ese lugar. ¿Estaba en un parque en mal estado? No lo recordaba, podía estar en un jardín, podía estar en una chacra, podía estar en otro país y no lo sabia.
Un sonido agudo venia cerca, voltee el rostro y lastime mi oreja, me ardía mucho y vi a una rata acercándose a mí. Tuve miedo, intente pararme, pero no podía, quise gritar y abrí la boca, y emitía sonidos que no eran palabras, quise ahuyentar al animal, pero mi sangre lo atraía mas.
El chirrido de un carro a lo lejos se acercaba con violencia, una carretera estaba cerca, el animal se asusto y corrió pasando sobre mis piernas, el miedo me hizo moverme, no me importo el dolor, no me importo rasparme, las ratas me dan miedo, asco, y este maldito animal me había tocado. Intente reincorporarme, moví mis piernas, y voltee mi cuerpo, me impulse con mis manos, las palmas estaban rasgadas, toque el césped y me ardió mas. Otro auto venia, el sonido era cercano, algo me rozo la pierna, voltee y vi a la rata, estaba olisqueando mi pierna, me iba a morder. Me moví rápidamente y ella me quedo viendo, yo quería que se largara, que se asuste, pero nada, la muy maldita seguía ahí a mi lado esperando un descuido para contagiarme la rabia. Le grite, pero nada, solo sentía dolor en el cuerpo, me dolía todo.
No me importo, no quería que me muerda, no quería cerca de mí a ese animal, me levante con dificultad y quede sentada en la mala yerba, mi boca comenzó a sangrar un poco, no entendía porque. La rata no se movía, estaba mirándome a lado de mis pies, yo no tenia zapatos, no tenia ropa, al fin me di cuenta de que estaba desnuda. Me asuste aun mas y moví mis pies tratando de ahuyentarla. Mi vestido – el de Lara – esta tirado al pie de la carretera. Me acerque con cuidado, la recogí y vi que estaba destrozado en la parte superior, me la puse como pude, pero mis pechos aun estaban descubiertos. Voltee y vi un trapo sucio, lo levante y me cubrí lo que pude, estaba temblando. Me acerque a la carretera así y levante el pulgar, tenia que salir de ahí. Un auto pasó a toda velocidad y me lanzo una bolsa de basura en la cara. Me caí al asfalto raspándome las piernas y las nalgas, ahí pude ver bien mis brazos estaban cortados.
¿Qué mierda me había hecho? ¿Qué me había pasado? No lo recordaba. No, no es cierto, es que no quería recordarlo.
Me levante con dificultad y casi me lance a la pista, pero volví a caer, el sol era insoportable y me dolía mucho el cuerpo, me ardían las heridas.
Sentí que un auto se acercaba a toda velocidad, quería moverme salir de ahí, me iba a atropellar y no quería morir así, si iba a morir iba a ser con mis manos, no gracias a un maldito conductor histérico. El sonido era mas fuerte y yo no me podía mover mas, venia y me iba a destrozar, maldición, no quiero morir así.

El auto paro frente a mí, sentí como se abrió la puerta violentamente, unos pasos se acercaron a mí y unas manos tocaron mi cuerpo, dándole cara al desconocido, abrí los ojos y la vi. Era un ángel vestido de negro, que a pesar del color de su ropa iluminaba la carretera.

¾    ¿Qué te paso? Julieta, dime algo por favor…

No pude decirle nada, no pude emitir sonido alguno de mi boca, me había quedado irritada desde los gritos ahogados que le di a la rata esa, que posiblemente seguía por ahí.

¾    Ven, vamos a … ¡Estás echa mierda! Tenemos que ir al hospital, si eso, vamos a un hospital

Me subió a su camioneta con cuidado, pero a pesar de ello,  sus manos lastimaban mi piel rasgada. No estoy segura de cuanto tiempo paso desde la carretera al hospital, y desde ahí hasta casa de Lara, solo sé que cuando abrí los ojos, estaba vendada y todo olía a alcohol medicinal. Ella estaba sentada al borde de la cama, con un vestido largo negro, los ojos muy maquillados y un cigarro en la mano.

domingo, 27 de enero de 2013

Fruta Prohibida: Capítulo 2


Julieta



Los sonidos asquerosos que hacia al respirar el tipo que dormía a mi lado, no me había dejado pegar un ojo en toda la noche. Rebusque en su billetera, por si aún tenía restos de coca, pero no había nada. Excepto un miserable billete de diez soles que me serviría para subsistir hoy. Me puse la ropa y salí de ahí. Ya eran las cinco de la mañana, no había dormido nada y mi cabeza parecía que iba a estallar en cualquier momento. Encima hoy tenía examen de Historia del Arte y no había estudiado nada. Necesitaba llegar a casa a dormir un poco y estudiar si no quería reprobar el curso. Tenía media beca, si jalaba uno me jodía. Ya de por sí me costaba juntar el dinero para pagar la mitad de pensión.

Apenas llegué a mi casa, lamente no tener otro lugar donde quedarme.  Mi viejo estaba tirado en el sofá de la pequeña sala-comedor-cocina, junto a una mujer gorda que estaba desnuda. Me dieron ganas de vomitar, pero me aguante y entre a mi habitación. Fue ahí, donde vi a un tipo estaba tirado en mi cama, era uno de los borrachos amigos de mi viejo. Le grité que se largue de mi cama.  Pero lo que hizo fue lanzarme a la cama, mientras intentaba quitarme la ropa. Le di todo los golpes que pude meterle encima, pero él era más grande que yo y obviamente más fuerte. Grite tanto que mi viejo despertó y apareció en mi habitación

¾    ¡Qué escándalo es este! – gritó sacando al tipo que me estaba arrancando la ropa
¾    ¡Casi me viola! ¡Cómo se te ocurre meter a este a mi habitación! ¿Acaso estás loco?
¾    Eh tranquilo amigo solo estábamos jugando, tu hija de es una loca escandalosa - dijo el tipo
¾    ¡Vete a la mierda huevón! – le grite al vago ese
¾    Cállate la boca ¿estas son horas de llegar? – me increpo
¾    ¿Este es un buen recibimiento acaso? Metiendo a un tipo borracho a mi cuarto que casi me viola
¾    Mejor me quito y te dejo con la loca esta, nos vemos – el tipo salió y me guiño el ojo, yo le lance un zapato que no le cayo, mi viejo vio la escena y no se inmuto
¾    No debí tener una hija hembra, solo das problemas – dijo mi viejo saliendo de mi habitación

La mujer desnuda seguía dormida, mi viejo se hecho a su lado y comenzó a manosearla. Me entraron ganas de llorar, pero me contuve. Sólo atine a cerrar la puerta con llave.
Y pensar que ese sujeto era mi única familia. No tengo madre, no es que este muerta, es que hace 10 años conoció a un hombre y se largo con el, dejándome en la mierda con mi viejo. Debió llevarme con ella, pero cuando se lo pedí, me dijo que era un estorbo, que sólo iba a arruinar su felicidad. La veo a veces en los clubs, ella trabaja de noche, o sea se prostituye. Obviamente el tipo con el que se largo de la casa la dejo, luego se metió con otro que la golpeaba, de ahí llego uno que murió de sobre dosis, hasta que callo en manos de Benny, el que ahora es su caficho.
No quiero hablar mas de ella, me da nauseas y quiero vomitar desde hace rato.
Sacudí mis sabanas y me metí a la cama, no faltaba mucho para mi examen y eso me ponía nerviosa, así que me aguante el sueño, felizmente la coca aun me mantenía en estado de alerta y me puse a estudiar un poco, confiaba en que Bob me sople, pero no confiaba en el profesor, sabia que quería cagarme, y por mas que le ofrezca acostarme con el, me va mandar a la mierda porque es maricón.

Un par de horas después salí a la universidad. Hacía un calor infernal y el bus estaba repleto. La gente apretaba sudorosa mi cuerpo. Quería morirme.
Cuando al fin llegué, corrí al aula.  El profesor ya había llegado, designo dos grupos para dar la prueba – el muy maldito – y me puso en el primer grupo, dejando a Bob en el segundo. Me sentó en el primer pupitre del aula, donde no tenia acceso a nada excepto a él. Llene mis datos en el examen y comencé a ver doble, no me sentía bien para nada. Me pare del pupitre tenia que vomitar, tenia que salir corriendo de ahí y entrar a un baño, tirarme agua, pero solo llegue a mitad del aula y me caí lastimándome las rodillas. El profesor me levanto y le conté que no me sentía nada bien. Hizo ingresar a Bob para dar el examen y me dijo que descanse un poco, que entraría en el segundo grupo. Me sorprendió su amabilidad. Fui al baño pero estaba repleto de tipas con pintura haciendo cola. Yo estaba muriendo, así que sin querer me metí al pabellón de letras y aparecí en el baño de Literatura. Vomite tanto que me salió sangre. Me eché agua en la cara y me quede mirando al espejo. Tenía el maquillaje chorreado de ayer, mis ojeras complementaban la destrucción en mi rostro, mis ojos estaban irritadísimos. Parecía un zombie.
Necesitaba una cama donde pueda dormir en paz, donde no este mi viejo fornicando en otra habitación con alguna prostituta, donde no halla un hombre que quiera tener sexo conmigo y este sobándose en mi espalda.

¾    ¿Y esa cara? ¿Mala noche? – voltee y vi a la hija del Ministro.
¾    Y todo gracias a ti, debiste darme algo – le dije
¾    ¿Algo? Si claro – se quedo observándome de lejos - ¿quieres un porro?
¾    ¿Intentas reivindicarte conmigo?
¾    Ven, vamos a mi camioneta ahí estaremos tranquilas

La seguí porque realmente necesitaba fumar un poquito, sabia de buena fuente que ella conseguía la mejor droga que uno pueda probar, pues tenía dinero y con eso solo compras lo mejor. Me abrió la puerta de su camioneta y espero a que subiera para cerrarla. La tipa era todo un caballero. Ella subió al volante y saco un pitillo, lo prendió, aspiro un poco y me lo dio.

¾    Gracias, no sabes como me relaja esto – le dije en mi segunda piteada – estoy hecha un asco
¾    Si, ya veo – me dijo quitándome el porro, aspirándolo y devolviéndomelo - ¿Dónde te metiste ayer?
¾    Un tipo de Derecho, ¿creo? No sé, sólo se que tenía coca barata y me terminó de destruir
¾    Ten cuidado, eso de destruirte es en serio, te puedes morir
¾    Tengo que irme a estudiar, tengo examen… - le dije cambiando el tema - ¿puedo quedarme con el porro?
¾    Claro, es tuyo
¾    Gracias, eres de puta madre – dije abriendo la puerta de la camioneta, pero ella me retuvo
¾    Espera ¿Tienes algo que hacer mas tarde? No quisiera que vuelvas a caer en manos del tipo de Derecho y termines muerta
¾    Que graciosa ¿Qué tienes en tu casa que yo pueda querer?
¾    De todo
¾    ¿Una cama donde pueda dormir sin que nadie quiera penetrarme? – le dije sonriendo
¾    No creo que yo pueda penetrarte… - dijo riendo - ¿Qué dices?
¾    Estoy libre al medio día, búscame – le dije y salí de su camioneta guiñándole el ojo

Todos en la universidad sabían sobre la hija del ministro. Era media gótica, le gustaba inspirar miedo, tenía harta yerba de buena calidad y toda clase de drogas buenas a la mano. No tenía amigos, excepto ese flaco con el que siempre para y pienso que él está enamorado de ella o al menos la usa para recrear su mente con sus drogas. Claro y lo más importante de la hija del ministro era que… Ella era lesbiana. Lo que sabía de su “especie” era que siempre están en busca de afecto, comprensión y aprobación. Yo siempre estoy en busca de dinero y drogas. Nos íbamos a complementar a la perfección.
Ahora solo debía encontrar la forma que la bollera no se me lance encima y se quede dormida antes de querer hacerme algo. No tenia nada en contra de los maricas y las machotas, pero no pensaba revolcarme con ella, y menos por un porro. Supongo que mínimo tendría que pagarme una mensualidad de la universidad.

Di mi examen más relajada, creo que lo di bien.  Bob me espero a la salida, me cargo los libros y me invito una hamburguesa en la cafetería, me moría de hambre. A los minutos vi entrar a Lara a la cafetería.  Estaba junto al flaco ese. Antes pensaba que era su novio, pero luego me entere que a ella es del otro equipo y lo descarte. Almorzaron y se quedaron charlando un buen rato. El la abrazaba a cada rato, en un momento le dio un beso con sonido en la mejilla. Ella se mataba de risa. Luego sonó el celular del flaco y sonrío con entusiasmo extremo. Lara le dijo un par de cosas y se despidieron.
Por su parte, Bob me contaba cosas que no entendía. No es que le preste atención tampoco, pero bueno… por alguna razón me había quedado mirando a Lara, quien se estaba acercando a mí.

¾    ¿Vamos? – me preguntó

Me despedí de Bob y me fui con ella sin decir nada. No sé por qué me puse nerviosa. Creo que era por su mirada. Era bastante fuerte, como esas que te atraviesan el alma. Antes pensaba que era una asesina en serie, ahora solo la veía como una tipa con ansias de afecto, igual que todos los idiotas que se la pasan estirándome alfombras al caminar, dándome regalos y dinero.
Caminamos hacia su camioneta en silencio, esta vez no me abrió la puerta y subió algo apresurada.

El camino a su casa me desconcertó más. No había música, nadie hablaba, ella fumaba cigarrillos, uno detrás de otro. Ella vivía en una casa gigante en Rinconada del Lago. Baje del auto y me quede estúpida, nunca había estado en una casa tan grande, abrí tanto la boca que casi me entra una mosca. La seguí y no dejaba de mirar alrededor. Ella no hizo ningún comentario, avanzo rápidamente y subimos las escaleras hacia su habitación. Me dio algo de cosa sentarme en la cama de una tipa que le gustaban las tipas, pero me cagaba de sueño, me sentía infeliz y ella había sido amable conmigo. Además ¿Qué me podría hacer? ¿Matarme? Me haría un favor, ¿torturarme? Lo hago yo misma a diario ¿Golpearme? Estaba acostumbrada ¿violarme? Me eh sentido violada con todos los asquerosos con los que me eh acostado desde los 11 por un plato de comida o drogas.
Su habitación era grande, posiblemente era más grande que toda mi casa. Las paredes estaban pintadas de blanco, imagine que eran negras pero no, eran blancas, tenía pósters pegados en la pared y muchas fotografías. Me acerque a ellas y vi a Lara con algunas tipas abrazadas, saliendo de conciertos, fotos con cantantes y bandas. El flaco salía con ella en casi todas las fotos.

¾    ¿Conoces a Green Day? ¡Wow eso es impresionante!
¾    Si, imagine que me envidiarías – dijo quitando el edredón de su cama – puedes meterte cuando quieras – la mire con desconfianza – no intentare violarte – me sonrió y se dirigió a su escritorio y prendió su portátil
¾    ¿Tienes algo de beber? – le dije
¾    Fíjate en el mini bar, si mi hermano no se robo mis cervezas me das una a mi – me acerque y saque un par. Le acerque la suya
¾    ¿Cómo es que tienes un mini bar en tu dormitorio? – le dije
¾    Me da pereza bajar por una chela, y otras me da pereza subirlas aquí y las dejo en el mini bar de la cocina – me explico sin quitar los ojos al portátil
¾    También tienes un horno microondas – le dije asombrada
¾    Soy una perezosa ya te dije – la mire y me senté en un sofá que tenia cerca de ella y la quede mirando
¾    ¿Qué escribes?
¾    Estudio literatura, la pregunta es ¿Qué no escribo? – sonreí y ella me quedo mirando - ¿No tienes sueño?
¾    Si un poco – me bebí toda la cerveza y me lance a la cama, era suave – con esta cama no despertare en un mes – ella sonrío
¾    Eso pensé, tomate el tiempo que quieras – Ella se levantó del escritorio y cargo su portátil – te dejo dormir, grita si necesitas algo, estaré en el cuarto de a lado.
¾    Espera – le dije

Acerque mis labios a los de ella. No es que me provocara besarla, pero supongo que era lo mínimo que podía hacer. Me estaba dando una cama para dormir. Al final, no me atrevía a besarla, sólo me quede parada como tonta frente a ella con los labios muy cerca a los suyos.
Ella levantando una ceja y sonrió.

¾    ¿Qué haces?
¾    Yo…
¾    Descansa ¿sí? – dijo y salió de la habitación.

Por un momento pensé que se me lanzaría encima, pero nada. Me acerque a la puerta esperando a que vuelva, pero eso no ocurrió. Así que me metí a su cama y me dormí al instante. Cuando abrí los ojos, solo vi una pequeña luz encendida en una lámpara en la esquina de la habitación, no sentía calor, el aire acondicionado estaba prendido. Voltee y no vi a Lara en ninguna parte. Vi la hora era media noche. No podía creerlo. ¡Había dormido diez horas! Me levante de la cama y comencé a llamarla, pero no venia, así que abrí la puerta de la habitación y eleve la voz. Pero tampoco venía. Camine por el pasillo oscuro y escuche unos ruidos que venían del primer piso. Me acerque despacio para no ser escuchada y vi a un chico de cabello negro y algo largo abrazando y besando a un hombre mayor en el sofá de la sala. El chico se arrodillo en el sofá y comenzó a decirle algo no legible para mis oídos, y el mayor abrió las piernas y se bajo la bragueta. El chico saco el miembro del tipo y se lo introdujo la boca, el sujeto comenzó a jadear de placer y yo no creía lo que veía.

¾    Parece que a mi hermano se le quitó la depresión - dijo Lara que apareció a mi lado con una bandeja llena de comida - ¡Lárgate a un hotel imbécil! – le grito

El sujeto mayor se puso nervioso y dijo algo como “No me dijiste que estábamos solos” el menor que era obviamente el hermano de Lara, volteo con ira en los ojos y grito unas cuantas blasfemias. Yo me hice a un lado de todo y entre al dormitorio de Lara, quien me siguió al instante.

¾    Lo siento, es que mi hermano consiguió nuevo amigo de juegos y bueno…
¾    Yo conozco a ese tipo. ¿Es congresista, cierto?
¾    Si, pero no se lo digas a nadie por favor – me pidió
¾    No puedo creer que sea gay
¾    Olvídalo ¿sí? Estaba trayéndote algo de comer, debes estar hambrienta
¾    Algo – agarre una tostada con mantequilla y la engullí – gracias

Ella dejo la bandeja encima de la cama y comencé a comer de inmediato. Estaba repleta de tostadas con mantequilla y mermelada, jugo de durazno, frutas, café y un pedazo de pizza.

¾    Fui al supermercado mientras dormías, en esta casa casi nunca hay nada – me explico
¾    ¿Dónde están tus padres? – le pregunte
¾    Mi viejo se queda hasta muy tarde en el Ministerio, así que compro un departamento más cerca y mi vieja esta con el
¾    No vienen a verlos nunca o que – le dije mientras tomaba jugo
¾    Ayer hubo una cena aquí con ellos y sus amigos políticos, los veo lo necesario – me dijo

Termine de devorar todo en la bandeja y le agradecí, ella me sonrió y dejo la bandeja en su escritorio, me dijo que compro un cepillo de dientes para mi y estaba en el baño. Asumí que quería que pase la noche con ella. Quizás por eso me hizo dormir, para que este descansada cuando... la piel se me erizó de solo pensarlo. Fui al baño, me cepille y lave el rostro, me quede observándome y suspiré, no tenia otra opción y entre resignada al dormitorio. Ella estaba sentada en el sofá fumando un cigarrillo y me quedo viendo. Me quite el polo que traía y la falda, quedando en ropa interior. No la miré, ni le hable. Sólo atine a sentarme en la cama

¾    Ponte esta pijama – se levanto del sofá y se me acerco – buenas noches – me dio un beso en la mejilla y desapareció del dormitorio llevándose la bandeja vacía de comida.

Me quede helada. ¿En serio no iba a follarme? Vi el pijama, era un polo de tiras y un short. Ambos tenían dibujo de ovejitas felices. Era color rosado pastel. Me puse el pijama, y esperé. Pero nada. Nunca apareció. Me metí a la cama otra vez y sentí su olor impregnado en las sabanas. ¿Qué rayos querrá esta chica de mí? Me pregunté.
Luego deje de darle vueltas al asunto y me dormí.