Tantas veces se nos ha preguntado si la felicidad se puede comprar. Yo siempre sonrió y respondo con un juguetón “No.” Para mí la felicidad, el amor, y la humildad no se pueden comprar. Algunas personas ya nacen con esas cualidades, muchas otras las aprendemos al crecer. En mi opinión la felicidad es un sentimiento que aflora desde tu interior, provoca que veas las cosas color de rosa y también es la culpable de que andes con una sonrisa estúpida por el resto del día. A veces la felicidad viene de la mano de una persona especial. Esa persona está destinada a llenarte el estomago de estúpidas mariposas y también será la culpable de todas las miserias y desgracias que pasaras hasta que te mueras. Esa persona te llevara a las estrellas y hará que tus problemas desparezcan. Pero si vienes y me preguntas si he encontrado la felicidad en alguien tal vez mi mirada se ensombrezca y con una sonrisa triste te diga “No.” Pero todavía guardo muchas esperanzas de que algún día esa persona especial aparezca a la puerta de mi casa con una sonrisa en el rostro y tomado de la mano con la felicidad. Y tal vez, solo tal vez los deje entrar tanto en mi casa como a mi corazón.
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Una rara reflexión hecha durante mi clase de español. Espero y les guste.