jueves, 15 de diciembre de 2011

El principio del fin


Todo comenzó con miradas, sonrisas y una que otra conversación casual, estábamos en el trabajo no podía ser de otra forma. Nunca pensé que te podrías fijar en mi, tu me gustabas, sí lo admito, pero a tu edad no creí que tomaras en cuenta a alguien como yo.

Te agregué a Facebook y me aceptaste, en un principio te hablaba de lo más disimulada, pues no quería que pensaras que era una hostigosa o algo por el estilo, pero tu no pensabas eso, al contrario cada vez las conversaciones por Facebook eran más extensas y con dejos de cariño, lo que yo no sabía como tomarlo. Hablamos por messenger también, las cosas cibernéticamente estaban bien, pero tuve miedo pensé que si por esta vía todo parecía estar bien cuando nos viéramos las cosas serían distintas, tus palabras hacia mi, tu forma de expresarte todo, pero para mi sorpresa no fue así. Los días en el trabajo fueron más interesantes contigo a mi lado, me olvidaba de todos los problemas, los dramas en casa, las peleas con mi padre, y el sentirme tan sola en casa, todas esas cosas desaparecían por unas horas, gracias a ti.

Un día todo cambió de tono, yo era tu amor, así me lo habías dicho y tus estados de Facebook aludían a mí en una forma secreta, eres el amigo de mi padre nadie puede saberlo, nadie puede saber lo que está pasando entre nosotros, nadie lo aceptaría. Nos vimos antes de ir a vacaciones, sentí tu primer beso, nervioso pero como el comienzo de algo que nunca había vivido antes.

Me enamoré de ti, conforme pasaban los días nuestra relación se fortalecía pero también teníamos que luchar contra los que no estaban de acuerdo con todo esto. Nada nos importó seguimos juntos, amándonos a escondidas, compartiendo lo que más pudimos, éramos una buena pareja, por lo menos eso pensaba yo, pero al parecer tus amistades comenzaron a influir más en nuestra relación, salías con tus "amigas" y ya no tenías tiempo para mí.

Como buena mujer curiosa, comencé a espiar por Facebook, tu muro y aquellas mujercitas a las cuales les escribías cosas algo comprometedoras, tenía tanta rabia! en el fondo sabía que no podrías tomarme en serio! todos me lo decían, él solo quiere sexo y tu eres una niña linda, eso es lo que él quiere, le conviene seguir a escondidas.

Seguí espiando a aquellas mujeres, Facebook se hizo adictivo para mí, ya no podía estar día sin revisar sus cosas, lo peor es que cada día se alejaba más de mí y aparecían cosas nuevas con mujeres distintas. Un día le dije que teníamos que hablar, lo enfrenté de la manera más sutil para que no pareciera que era una psicópata insegura, él solo se rió y dijo que yo inventaba cosas, que él me amaba y que debía confiar en él porque el nunca me sería infiel.

La tonta le creí.

Los días siguientes fueron distintos, su amor, cariño y tiempo eran nuevamente míos, su Facebook estaba limpio, no había por qué dudar, pero era todo tan bueno que me hice dependiente de él, ahí mi error, ya no podía estar sin él. Enfrenté a toda mi familia y destapé esto que llevaba más de un año oculto, era el momento que él diera la cara, que dijera ante todos lo que sentía por mí, pero nunca apareció. Tanto fue el repudió que generó la noticia en mi casa que no quisieron tenerme más ahí, sólo me recriminaban por estar con un hombre mayor que no quería nada serio conmigo, así que me dijeron que si quería estar con él que me fuera.

Lo llamé muchas veces a su celular, pero todas las veces contestaba su  buzón de voz, decidí ir a su departamento, estaba más sola que nunca mi familia me había dado la espalda por seguir mi corazón, y en mi mente pensaba en algo que nadie más que yo sabía... estaba embarazada, tenía un hijo del hombre que amaba en mi vientre y no teníamos donde vivir.
Entré a su departamento, extrañamente la puerta estaba abierta, fui a su pieza, pero no lo encontré...recorrí todas las habitaciones, pero el departamento estaba vacío. Esperé durante horas, me quedé dormida en el sofá cuando de pronto siento un ruido en la escalera, quise sorprenderte me escondí en el baño para que no pudieras verme, pero ahí estabas.. venías con una de tus "mejores amigas" besándola.. abrazándola como si fuera tu mujer, me contuve... esperé en el baño. En pocos minutos la desvestiste y le hiciste el amor en la misma cama que dormíamos y compartíamos aquel sexo que creí mío.
En medio de gemidos aparecí, te sorprendiste, pero reaccionaste de la manera que nunca pensé, en vez de hacerte el desconcertado y culpable te enojaste, me gritaste y me echaste de tu departamento, mis ojos llenos de lágrimas no podían más, el dolor que sentía era tan grande, había dejado todo por ti y tu aquí con ésta mujer y corriéndome de tu casa como si yo no fuera nadie para ti.

No podía ser peor, sin casa, sin un amor, y con un bebé dentro de mi.

Pasaron los días, una amiga me acogió en su casa, miré tu Facebook después de tanto tiempo, irías a un pub con tus amigos, yo quería verte, como siempre tan estúpida aún te amaba.

Caminé intranquila aquella noche, llegué al lugar, no sabía a qué hora llegarías así que esperé, cuando de pronto apareciste, me viste y yo al otro lado de la calle corrí para abrazarte, mi miraste y no se cómo no me di cuenta, pero un auto estaba frente a mí, grité y tu me salvaste...

El auto te arrolló metros lejos de mí, te miré te dije que aún te amaba, pero nunca supiste que este hijo que ahora llevo, es tuyo.




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No me gustó del todo, pero espero que haya servido de algo dejarme llevar por las palabras que mis manitos escribían . . .


2 comentarios:

Rochi Gonzalez dijo...

ME ENCANTO ME ENCANTO

GUAUU QUE TALENTO , QUIERO ESA IMAGINACION AHORA MISMO

HAS OTRO :D

Feernanda dijo...

Me encanto :')